Mi Historia como Opositor

¡Hola a todos!

Hoy quiero hablarte de mi experiencia personal con la oposición que aprobé en 2015.

Conseguir la plaza supuso en su momento un cambio radical en mi vida y en la de mi pareja, ya que nos tuvimos que trasladar a otra ciudad. Hoy en día estamos muy contentos ya que esto nos ha dado la oportunidad de vivir por fin juntos, que es lo que queríamos desde hace muchos años.

Hoy en día mi pareja está opositando para Auxilio y Tramitación Judicial. Es curioso porque ahora estamos volviendo a vivir la vida de un opositor, las presiones, las horas de estudio, las dudas y las desmotivaciones… Todo. Por supuesto ahora me toca a mí ser el que anima y el que ayuda emocionalmente, ya que soy consciente de lo duro que es sentarse frente a una mesa y pasar allí muchas horas.

Empezaré un poco contando las sensaciones que tenía cuando decidí empezar a estudiar. De primeras no tenía nada claro qué es lo que quería hacer, yo sólo buscaba una estabilidad y una cierta calidad de vida que nos permitiera a mí y a mi pareja tener una vida juntos y eso era lo que me motivaba.

Me puse a investigar sobre el tema de las oposiciones, de cuál se ajustaba más a mis capacidades en ese momento ya que yo no tenía espacio, ni lugar donde estudiar y lo tenía un poco difícil, al menos eso sentía, porque las técnicas de estudio las perfeccioné más tarde. Así que me decanté por una que creía que podía aprobar en relativamente poco tiempo. Claro, en ese momento, esos eran mis pensamientos sin tener experiencia antes con estas cosas y además, ni siquiera sabía cómo opositar.

Lo que tengo claro es que yo necesitaba creer que podía aprobar esa oposición, por eso la elegí, porque me veía capaz.  Era consciente de que era algo psicológico, pero para ponerme a estudiar y estar motivado tenía que empezar pensando que podía aprobar.

Creo que esta parte es muy importante, a veces una buena charla con tu pareja, un amigo, un padre o una madre, que te conocen muy bien, pueden darte muchos consejos para afrontar tu época de opositor. Hay que ser conscientes de que por humildad o por pesimismo no nos vemos capaces para conseguir algo que realmente lo haríamos a la perfección, por eso creo que es importante empezar convencido de que puedes hacer frente a ese examen.

Hoy puedo decir desde mi propia experiencia que con más o menos esfuerzo cualquiera puede aprobar un examen de oposición si se juntan los ingredientes necesarios para conseguirlo, y sé que estáis pensando que depende del temario, o de los apuntes, o de las clases de academia, o que es imposible estudiar oposiciones y trabajar a la vez, pero lo cierto es que lo primero que tenemos que hacer es amueblar muy bien nuestra cabeza. En serio, hay que empezar estando fuertes y libres de pensamientos de duda, ese es el primer ingrediente.

Meses antes de ponerme a opositar, había empezado una carrera universitaria. Mi pareja, que me conoce muy bien, un buen día decidió sentarse a charlar conmigo y me ayudó a abrir los ojos. Me preguntó si ir a la universidad era lo que realmente quería. Por supuesto la escuché con total atención porque dio en el clavo con la pregunta. Yo para mis adentros sabía que lo que quería era una estabilidad y ella me ayudó a sacar lo que de verdad quería hacer.

Hablar previamente con la familia, con tu pareja, o con tus amigos es fundamental. Necesitas espacio para ti a partir de ese momento y ellos tienen que apoyarte, vas a pasar muchas horas ausente y no deben recriminarte nada. Es mucho más cómodo estudiar en tu opozulo sabiendo que tu gente sabe dónde estás y lo que estás haciendo porque es una carga psicológica que te quitas. No quieres que la gente piense que pasas de ellos, así que esta es la forma de estar en paz contigo mism@.

Dejé la carrera y empecé a opositar. Para estudiar iba a la biblioteca de la facultad que me quedaba cerca de casa y allí pasaba las tardes hasta que llegaba la hora de recoger a mi pareja del trabajo. Poco a poco se convirtió en rutina y lo que me ayudaba a lidiar con el estudio era sentir que lo que quería hacer lo estaba haciendo. Sabía que iba por el buen camino porque ya tenía la motivación, la complicidad con mi pareja, material de estudio, lugar donde estudiar y también esperanzas de aprobar.

Con esos ingredientes y habiendo renunciado mucho al ocio, pasé el corte pero no conseguí la plaza.

A partir de ahí intenté hablar conmigo mismo, igual me faltaba algún otro ingrediente y no me había dado cuenta. Mi pareja me seguía apoyando, seguía con la certeza de lo que quería hacer, tenía un lugar para estudiar… me di cuenta de que no me faltaba de nada, por lo tanto era mi culpa.

Después de llorar y replantearme mi futuro decidí volver a intentarlo porque me di cuenta, viendo los resultados de las listas provisionales, que el tiempo que había dedicado a estudiar me había servido para acercarme a conseguir la plaza. No la había conseguido pero sí que vi los frutos del esfuerzo.

Recuerdo que cuando paseaba por la calle después de mi humillante y dramático suspenso, mi nueva técnica consistía en escucharme repasar con unos auriculares. Me había grabado repasando los esquemas en voz alta, los tenía en el móvil y en vez de escuchar música cuando salía de casa, siempre tenía los temas preparados para darle al play.

Lo que conseguí con esta técnica era aprovechar al máximo el tiempo que malgastaba cuando tenía que salir. Era un método que me sirvió mucho para memorizar los temas que más trabajo me costaba asimilar, curioso, pero me ayudó mucho a memorizar cuando escuchaba algo que había leído antes. Por lo demás, todo seguía igual, mis tiempos de hincar los codos, los mismos horarios y volver a retomar un poco la motivación que tenía, que al fin y al cabo era uno de los principales ingredientes.

Pasado el tiempo hasta el próximo examen y habiendo pasado una lucha constante contra mí mismo para no rendirme, volví a presentarme y días después apareció mi nombre en las listas provisionales. Es una sensación que no os voy a contar porque no os quiero hacer spoiler de algo tan maravilloso, pero lo que sí te digo es que ese día sentí cómo empecé a volar. Y al final entendí una cosa, me faltaba un ingrediente más: el tiempo.

Sois más que capaces, reunid los ingredientes, empezad a volar.

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